lunes, 24 de febrero de 2014

El caballo de troya imperial

No ha habido ninguna revolución, ni árabe, ni de primavera ni de otra estación, tampoco la del jazmín como lo siguen repitiendo con superficialidad corifeos de una prensa occidental pagada por potencias y financieros foráneos.

Como es sabido, lo cierto es que arrancó desde Túnez a mitad de enero 2011 una insurrección popular pacifica y victoriosa pronto seguida en el Norte de Africa con triunfo en Egipto pero fue frustrada en Marruecos y también más allá en Yemen y Bahréin, dos países del Oriente Medio. Ese gigantesco movimiento popular sin partidos ni guía al frente tomó por sorpresa al mundo, en particular Occidente. No así Washington e Israel con sus conocidos preparativos desde finales de siglo para emprender su proyecto neocolonial con el despliegue de sus fuerzas invasoras e intervencionistas para rediseñar lo que llamaron el “Nuevo Gran Oriente Medio”, empezando ya con la invasión de Afganistán e Iraq. Ellos estaban listos para recuperar y desviar hacia su beneficio los logros de estos pueblos insurrectos. Más aún, muy rápidamente se aprovecharon del legitimo descontento local de poblaciones en Libia y Siria para intervenir directamente en el primero, indirectamente en el segundo, con fuerzas masivas mercenarias encubriendo sus crimines bajo el pastiche de “revolución” dentro de ese mismo contexto insurreccional regional creado en Túnez. Su caballo de Troya en todos estos países sigue siendo la Cofradía de los Hermanos Musulmanes con su cortejo de milicias fascistas y tropas mercenarias armadas.

Tanto durante los bombardeos de la OTAN contra el territorio de Libia como hasta hoy con las agresiones contra Siria, dos países soberanos, elementos de la izquierda europea y en los EE.UU., y por supuesto a través de los monopolios de medios de comunicación occidentales, le hacen la pregunta a cualquiera que se opone a estos crimines diciendo: ¿Es Ud. a favor o en contra del dictador? Pregunta tramposa, cínica y de mala fe. Los objetivos estratégicos de las fuerzas intervencionistas nada tienen que ver con ayudar a los pueblos derrocar dictaduras. Primero, los dictadores en países del sur fueron y siguen siendo creaciones de las propias fuerzas imperiales coloniales y neocoloniales: los Duvalier, Batista, Somoza, Strossner, Pinochet, Suharto, Marcos, Chah de Irán, Mobutu, Ben Ali, Mubarak y tantos otros dictadores pasados y actuales. Acordémonos de Nixon cuyo ministro calificó Mobutu de “s.o.b.” (h.de p.), le contestó: “¡Pero es NUESTRO h. de p.!”. Luego, cuando esos títeres a la vez tiranos se desgastan con el tiempo, sus amos entonces los reponen en cambio por otros no por la supuesta “democracia” made in USA.

En las regiones que nos ocupan del Norte de Africa y Oriente Medio, el recambio de títeres conservando todavía por ahora algunos autócratas como los sauditas y los del Golfo se ha adjudicado a la Cofradía de los Hermanos Musulmanes. La propaganda masiva de los medios occidentales a favor de un ‘Islam político” producto del nuevo proyecto imperial en regiones estratégicas por sus riquezas en hidrocarburos y en función del proyecto expansionista sionista esa propaganda cuenta, vale recalcarlo, con una quinta columna, plumíferos de la izquierda blanda occidental. A ver si pueden ocupar mejor sus talentos en desenredar los devastadores problemas internos de sus países en decadencia.

En breve, trataremos esbozar aunque en parte (y en la próxima entrega) elementos de la nueva tragedia –ocultada por los monopolios informativos- que acontece en nuestros países. Nos hallamos en situaciones peores aún a raíz del nuevo intervencionismo imperial. En plena convergencia con esas fuerzas, sus vasallos de servicio, haciendo uso del Islam como negocio propio, han provocado deliberadamente catástrofes de altas proporciones en los dos últimos años con el fin de debilitar hasta destruir los Estados nacionales actuales.

En Libia

Que haya habido serio descontento por el desigual reparto de la renta petrolera y demás motivos sociopolíticos, era asunto interno de los libios. Dicho de paso, de esas riquezas se benefició incluso un candidato presidencial francés para su campaña electoral. Luego una vez en el poder, conspiró y juntó sus fuerzas militares en contra de su generoso donador hasta ocasionarle muerte por tortura y deshonroso linchamiento público. En el terreno, los aliados de la OTAN con su títere del Qatar trajeron a Libia en sus aviones a los mercenarios del Qaeda. En Afganistán, eran inicialmente pura creatura de la CIA en su lucha contra de la URSS, luego pasaron a ser sus enemigos catalogados como terroristas en el propio Afganistán y en Iraq. Más tarde, los cortejaron y los usaron como carne de cañón en Bosnia para fragmentar a Yugoslavia; finalmente les sirven de nuevo en Libia y ahora en Siria. Sin duda, se trata del mercenario a sueldo más tonto, más brutal y más barato de la historia.
Hoy Libia es un territorio devastado, entregado al salvajismo más increíble, un Estado destruido, un pueblo disperso en simili-tribus con múltiples subdivisiones como aruchâat (plural de “arch”, significa “clan”). Allí reinan un sinnúmero de milicias seudo-islamistas y de otras tendencias fuertemente armadas: roban, secuestran, violan a mujeres, a hombres y niños, asesinan a mansalva, atentan con bombas, llevan a cabo caserías de tipo Ku-Klux-Klan en contra de trabajadores foráneos provenientes de la franja sureña del Sahel: Chad, Níger, Nigeria y Mali. Los van buscando por color de piel, los arrestan, los encierran en sitios secretos, los torturan y los matan. Consideran que no son dignos de recibir sepultura para no “contaminar” la tierra libia. Por eso queman sus cadáveres. Gozan de impunidad absoluta.

En tanto como Venezuela, Libia posee en su subsuelo una de las mayores reservas mundiales de petróleo crudo y la segunda mayor reserva acuífera del mundo, riquezas naturales hoy en manos de consorcios occidentales, bajo vigilancia de los marines yanquis. Para desgracia de sus vecinos, egipcios y tunecinos, los libios se sustentan de forma a la vez parasitaria y criminal en ciertos casos como se da a través del mayor contrabando jamás visto, armas de guerra de todo tipo contra productos del mercado provenientes de estos dos países. Infiltran pues armas sofisticadas para uso de los “jihadistas” de nueva tinta en Túnez. Con el pago, se llevan productos comestibles de toda índole, incluyendo el agua, animales vivos, gasolina, así como camiones con fosfato y materiales de construcción. Por supuesto, particularmente en Túnez, esta situación ha creado un desabastecimiento brutal crítico.

Con todo, durante el bombardeo a Libia, se habían refugiado en nuestro país más de millón y medio de familias libias, trabajadores de varios países africanos y asiáticos. Gran parte de las familias libias fueron atendidas con calor solidario en casas particulares y sin condiciones. Unos seiscientos mil ciudadanos libios siguen viviendo aquí sin idea de regresar a su país. Más familias andan dispersas por otras latitudes, habiendo perdido sus seres queridos y bienes materiales. Todavía no se conoce a cabalidad el número de muertos, desaparecidos al igual que los heridos tanto durante los bombardeos como por la violencia criminal y política desatada hasta hoy en día en el país vecino.
Difícil no asociar como en una terrible pesadilla la tragedia del pueblo libio víctima de la rapiña salvaje imperial por su gran riqueza natural y la Patria de Bolívar y Chávez siendo la mayor reserva mundial certificada de hidrocarburos, gas y un alto potencial de muchas otras riquezas naturales a la hora en que nos llegan esas disonante y altamente preocupante noticias desde Caracas hablando de otro intento más de golpe de Estado con la mano peluda metida y obvia del “vecino del Norte revuelto y brutal que nos desprecia” –como bien acertaba nuestro José Martí quien también asociaba Patria con Humanidad.


El apartheid israelí del agua

Tras el debate de hoy en el parlamento israelí, B’Tselem ha publicado un corto documento de preguntas más frecuentes y respuestas sobre la desigualdad en la distribución del agua entre palestinos e israelíes.

1. ¿Existe discriminación en términos de cantidad de agua distribuida a israelíes y palestinos?
Sí, existe discriminación en la asignación de agua y los ciudadanos israelíes reciben mucho más agua que los residentes palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza. El gobierno de Israel es ampliamente responsable de esta discriminación debido a su política del agua: en primer lugar, a los palestinos se les suministra cantidades mínimas de agua y la que procede de recursos compartidos es desigualmente repartida; en segundo lugar, la infraestructura existente, con gran cantidad de fugas de agua, no ha sido mejorada, no se ha desarrollado ninguna infraestructura para las comunidades que no están conectadas a la red de agua y los proyectos de infraestructuras de las áreas locales bajo la autoridad de la Autoridad Palestina (AP) no han sido aprobados. Es importante señalar que la asignación de agua para los palestinos está basada en los Acuerdos de Oslo, pero el acuerdo incluía un plan para incrementar el suministro. Este plan nunca se materializó. Además, la demanda de agua ha aumentado debido al crecimiento demográfico en los últimos 20 años, desde que se firmaron los Acuerdos de Oslo.
2. ¿Hay diferencias en el consumo de agua entre israelíes y palestinos?
Enormes. Según la compañía israelí del agua Mekorot, el consumo de agua de una familia promedio en Israel se sitúa entre los 100 y los 230 litros por persona y día. La Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de 100 litros por persona y día. Esta cifra se refiere al consumo urbano, que incluye bebida, preparación de las comidas e higiene, y toma en consideración los servicios urbanos como los hospitales y las instituciones públicas. Los israelíes que viven en los asentamientos, así como dentro de Israel, tienen generalmente acceso a tanta agua potable como deseen.
Este no es el caso de los palestinos.
Los palestinos que viven en los territorios palestinos ocupados pueden dividirse en tres grupos según la cantidad de agua a la que tienen acceso, que es inferior a la del israelí medio en los tres casos:
Los palestinos de Cisjordania que están conectados a la infraestructura de suministro de agua: el consumo diario medio entre estos palestinos es de unos 73 litros. Hay diferencias importantes entre las diferentes ciudades (169 litros por persona y día en Jericó, pero solo 38 en Yenin). Sin embargo, incluso quienes están conectados no tienen necesariamente acceso al agua todo el día o todos los días del año, pues el agua se suministra de forma intermitente, siguiendo un programa de rotaciones. En muchos lugares de Cisjordania, incluyendo los centros urbanos, los residentes tienen llenar tanques de agua cuando esta fluye por la red para utilizarla cuando hay cortes en el suministro. Las comunidades localizadas en los extremos de la red de agua y en zonas elevadas experimentan los cortes del suministro de forma más intensiva y los residentes tienen que comprar agua a vendedores privados a un precio mucho más alto.
Los palestinos de Cisjordania que no están conectados a la red de suministro de agua: son alrededor de 113.000 personas que viven en 70 comunidades, 50.000 de ellas en el Área C [área bajo control total de Israel, N. del T.]. Estos residentes no están incluidos en los cálculos de la autoridad israelí del agua. Dependen del agua de lluvia que almacenan en cisternas y del agua que venden distribuidores privados mediante tanques transportados por camiones. En el sur de Cisjordania, unas 42 comunidades consumen menos de 60 litros por persona y día y las comunidades pastoriles del norte del valle del Jordán solo consumen 20 litros por persona y día. Los vendedores privados cobran entre 25 y 40 shekels [entre 5 y 8,3 euros] por metro cúbico, dependiendo de la distancia entre la aldea y la fuente de agua. El precio es hasta tres veces más alto que la tarifa más elevada que pagan los israelíes. En los meses de verano, el gasto mensual en agua de una familia que compra el agua a estos vendedores privados se sitúa entre los 1.250 y 2.000 shekels [entre 260 y 415,5 euros], lo que supone aproximadamente la mitad de todos los gastos mensuales de una familia.
Los palestinos de la Franja de Gaza: el consumo medio en la Franja de Gaza es de 70-90 litros por persona y día, pero la calidad del agua es extremadamente mala. El 90 por ciento del agua que se extrae mediante bombas en Gaza no es potable de acuerdo con las normas establecidas por la Organización Mundial de la Salud.
3. Causas de las diferencias en el suministro de agua entre los palestinos de Cisjordania y los israelíes
La cantidad de agua suministrada a toda Cisjordania: según datos de 2011, el suministro de agua en Cisjordania comprendía 87 millones de metros cúbicos extraídos de fuentes palestinas oficiales de agua y 53 millones de metros cúbicos vendidos a la AP por Mekorot. Alrededor de 51 millones de metros cúbicos de agua de la red pública fueron utilizados por la agricultura. Según la autoridad israelí del agua (2009), 10 millones de metros cúbicos de agua adicionales fueron extraídos de pozos no autorizados, agua que es empleada en la agricultura y en la bebida. Según los datos de la autoridad palestina del agua, más de 2,3 millones de palestinos viven en Cisjordania. Esto significa que, en condiciones óptimas, el suministro de agua —excluyendo los pozos no autorizados— podría ser suficiente para proporcionar 100 litros por persona y día en el consumo doméstico y urbano. Pero es aquí donde entra en juego el segundo factor que afecta al consumo de agua.
Fugas de agua: hay gran cantidad de fugas de agua en la red pública de Cisjordania. Estas pérdidas representan en torno al 30 por ciento y más en algunas zonas. El robo de agua es otro problema muy extendido. La infraestructura del agua de la AP necesita mejoras, pero esto no es posible sin un importante trabajo en el Área C, donde cualquier intervención requiere el permiso de las autoridades israelíes. Y estos permisos son muy escasos. Incluso los proyectos aprobados pueden sufrir grandes retrasos o ser paralizados, debido a las restricciones impuestas por la administración civil israelí.
La red de agua palestina es gestionada por docenas de autoridades locales con una pésima coordinación. La incapacidad para desarrollar una red de agua controlada nacionalmente, con embalses y cisternas que puedan cubrir las necesidades de todos los residentes, está íntimamente relacionada con el hecho de que toda intervención palestina en el Área C requiere la aprobación de las autoridades israelíes.
Acerca del Traductor: Javier Villate mantiene el blog Disenso, con artículos, análisis y traducciones sobre Palestina, Israel y Medio Oriente. Le puedes seguir en Twitter como @bouleusis


Palestinalibre.org

EE.UU. “El monstruo grande” además contamina fuerte

Ya se sabe con suficiencia que el cambio climático es consecuencia de la emisión de gases de “efecto invernadero” a la atmósfera. A esta altura de los acontecimientos y con los hechos que están a la vista, ya nadie osa discutir la relación directa que existe entre las prácticas económicas de la humanidad y los incrementos globales de la temperatura. Sin ir más lejos, la capital de la República Argentina ya no está en una zona de clima templado, como estudiamos cuando fuimos a la escuela. Hace unos años se admitió que sus parámetros climáticos son equivalentes a los tropicales.
Es verdad que en los últimos tiempos se avanzó en materia de conocimiento alrededor del cambio climático pero lamentablemente, los progresos en el rubro de las determinaciones políticas son bastante menos espectaculares y en verdad, todavía no se adoptaron decisiones que permitan aventurar un futuro promisorio. Gobiernos y sociedades civiles aún están lejos aún de adoptar las reacciones viscerales que surgen del miedo. Como si las prolongadas sequías, las tremendas inundaciones, los incendios forestales, la creciente intensidad y frecuencia de los huracanes, se desarrollaran en otro escenario, distante de la Tierra.
Hasta el momento, muy poco se habla sobre la incidencia de las conflagraciones bélicas en el cambio climático global. Sabíamos de la función perniciosa de las industrias contaminantes, del carácter perjudicial de los desmontes nativos, del aporte de las represas hidroeléctricas y de muchos otros factores, pero hasta hace muy poco nada se había dicho de la contribución de las guerras a la fritura generalizada.
Por eso, hay que hacer circular los pocos datos que existen. Desde una perspectiva meramente económica, se afirma que el gasto total que Estados Unidos destinó para costear su agresión contra Irak hasta marzo de 2008, habría cubierto la totalidad de las partidas que serían necesarias para invertir en energías renovables desde ese año hasta 2030. La faceta agrega una dosis de criminalidad más al genocidio que Washington puso en marcha hace poco más de una década.
Por otro lado, las operaciones bélicas que desarrolló Estados Unidos durante los primeros cinco años de su agresión, implicaron la liberación de 141 toneladas métricas de dióxido de carbono (CO2) equivalente. Para que la enumeración no quede abstracta, digamos que ese volumen equivale a las emisiones de 25 millones de automóviles. Una magnitud a todas luces aterradora.
Si con otra perspectiva, se consideraran a las emisiones que provocó la agresión bélica como si fueran las de un país, éstas superarían las anuales de 139 países. Por ejemplo, la Guerra de Irak emitió menos gases de “efecto invernadero” que Nueva Zelanda y más que Cuba. Además, por sí sola, emitió por año más del 60 por ciento de las emisiones de todos los países en su conjunto.
Las emisiones que se liberaron a la atmósfera en los primeros cinco años de agresión, fueron dos veces y media las que se podrían evitar entre 2009 y 2016 si California hubiera implementado las autorregulaciones que propuso oportunamente y que la Casa Blanca rechazó. Cabe recordar que el PBI californiano sería el quinto del planeta, si se comparara a ese estado de la Unión con economías nacionales. Hablamos entonces de una reducción sustantiva, que se evitó poner en práctica.
Con los 600 mil millones de dólares que el gobierno estadounidense erogó en Irak hasta el primer trimestre de 2008, se podrían levantar 9.000 parques eólicos, con una capacidad de 50 MW cada uno. Esas instalaciones estarían en condiciones de abastecer de electricidad a un cuarto de la población estadounidense. Otro dato a tener en cuenta para cotejar la importancia del dislate, es que si el 25 por ciento de la energía proviniese de la eólica en lugar de los combustibles fósiles, se podrían reducir emisiones en mil millones de toneladas métricas por año. Esa proporción equivale aproximadamente a la sexta parte de las emisiones totales que produjo Estados Unidos en 2006. Pero la culpa no es exclusivamente estadounidense: en 2006, ese país gastó en la agresión contra Irak más recursos que todas las inversiones que se practicaron en el mundo para poner en funcionamiento fuentes energéticas renovables.
Por eso, las promesas electorales del dos veces presidente tenían desde el vamos un alcance muy relativo. Cuando todavía era senador por Illinois, Obama adelantó que si se instalaba en Washington, invertiría “150.000 millones de dólares en los próximos 10 años para la próxima generación en tecnología e infraestructuras de la energía verde”. La friolera parecía muy importante, pero era en realidad la que erogaba Estados Unidos cada 10 meses en el país árabe.
Las estimaciones que se dieron a conocer eran en realidad conservadoras, ya que sólo tuvieron en cuenta a las operaciones de combate, en las que se utiliza combustible en forma intensiva. También, contabilizaron en forma aproximada los incendios en los pozos de petróleo, el incremento en las explosiones de los yacimientos de gas, la utilización masiva de cemento en las tareas de reconstrucción y fortificaciones de seguridad, más el uso significativo de explosivos y de productos químicos. Todas estas variantes contribuyen al calentamiento global de manera contundente.
Por el contrario, no se tuvieron en cuenta emisiones que son muy difíciles de evaluar, como las que se producen en los transportes de tropas y provisiones. Más cerca en el tiempo: ¿qué cantidad de emisiones implicaron los bombarderos de la OTAN en Libia? ¿Y la guerra civil que las potencias indujeron en Siria? No sólo vidas humanas se pierden en las guerras.
El Cordillerano

Las mujeres se suman a la ola de suicidios en India


El suicidio de Sarath, de 29 años, que se ahorcó en la oficina de la empresa de seguridad para la que trabajaba en Kattakada, sur de India, fue un recordatorio de lo que las estadísticas muestran desde hace tiempo: cada vez más hombres jóvenes se quitan la vida en este país por problemas socioeconómicos.
Sarath llevaba un tiempo deprimido, presuntamente por las deudas de un préstamo bancario que no podía pagar, según dijeron sus allegados.

En 2012 se suicidaron 135.445 personas en este país, 79.773 hombres y 40.715 mujeres, según estadísticas divulgadas a comienzos de este año por el Buró Nacional de Registros Delictivos, que funciona bajo la órbita del Ministerio de Asuntos Internos de India. El oriental estado de Bengala Occidental no desglosó las cifras por sexo.

El Buró atribuye la mayoría de los suicidios masculinos a causas socioeconómicas. En cambio, las mujeres deciden autoeliminarse en mayor medida por padecimientos emocionales, según la oficina gubernamental.

Las mujeres constituyen 48,65 por ciento de la población india, según el censo de 2011.
Los suicidios de agricultores fueron durante mucho tiempo el secreto peor guardado de esta nación principalmente agrícola. La sequía, la carestía de los insumos y las deudas hicieron que 13.754 productores rurales se quitaran la vida en 2012, según estadísticas del Buró.

“Los hombres todavía son el principal sostén económico de las familias. Cualquier obstrucción o crisis puede impulsarlos a tomar la medida extrema de poner fin a sus vidas”, dijo a IPS la investigadora independiente Sreeleja Nair, experta en desarrollo social y radicada en Thiruvananthapuram, capital del sureño estado de Kerala.

“Es probable que los hombres sean los que interactúan más directamente con las entidades públicas y sociales que garantizan la cohesión social”, planteó.

Las mujeres son más propensas que los hombres a pensarlo dos veces, dijo a IPS el psicoterapeuta en jefe del Centro de Guía y Orientación Psicológica de St Joseph, Jose Puthenveed, ubicado en la ciudad de Kollam, 72 kilómetros al norte de Thiruvananthapuram.
Puthenveed se basa en su experiencia en el centro no gubernamental que trabaja en la prevención de suicidios en esa ciudad.

Sin embargo, Nair se resiste a llevar demasiado lejos la división entre motivos socioeconómicos y emocionales para explicar los suicidios masculinos y femeninos.

Según ella, cada vez más mujeres participan en actividades económicas y se involucran directamente en la comunidad. “Además, las llamadas causas personales o emocionales pueden originarse en contextos sociales o económicos”, agregó.

Una gran cantidad de quienes cometen suicidio tienen entre 15 y 29 años. Los jóvenes representaron 34,6 por ciento de las víctimas en 2012. “Los asuntos amorosos, el fracaso en los exámenes, los abusos sexuales, las burlas, las humillaciones y los conflictos familiares son algunos de los motivos que afectan a los jóvenes más sensibles, empujándolos al suicidio”, dijo a IPS el psicólogo clínico Jayapradeep, que tiene su propio consultorio en Kochi.

A.R. Suseel, conferencista en el departamento de orientación psicológica del Seminario Teológico Unido de Kerala, cree que “el motivo real es la incapacidad de una persona para superar los problemas, desafíos o crisis que se le presentan”. “Actualmente, la gente no comparte sus problemas con familiares o amigos”, dijo Suseel, quien también se dedica a investigar sobre la prevención de suicidios en la Universidad Serampore de Bengala Occidental. “La falta de apoyo social, emocional y psicológico agrava el estado de ánimo de las personas mentalmente frágiles”, agregó.

Los problemas familiares contribuyen de modo significativo a las autoeliminaciones. Estadísticas del Buró muestran que 25,6 por ciento de los suicidios de 2012 fueron por este motivo. Además, 71,6 por ciento de los hombres que se quitaron la vida el año pasado estaban casados, y el porcentaje de mujeres casadas fue de 67,9. “En la actualidad las personas son más egocéntricas. Convierten asuntos menores en grandes problemas, lo que lleva a una crisis mental. Los choques del ego solo empeoran las cosas”, dijo a IPS la monja Celine, que trabaja en el Centro de Guía y Orientación Psicológica de St Joseph, en Kollam.

El sacerdote Abraham Scaria, director del Centro de Guía y Orientación Psicológica del Hospital Marthoma en Thiruvananthapuram, señala como factor los cambios en la estructura familiar tradicional, de las familias extendidas a las nucleares. “La interacción social con otros parientes disminuye cuando las personas optan por familias nucleares”, dijo a IPS.

Así se crea una sensación de aislamiento y un estado de indefensión mental, agregó. “En esa etapa, la gente piensa que suicidarse es mejor que vivir”. Implementar estrategias preventivas en la comunidad e identificar a individuos vulnerables puede ser más efectivo que las estrategias globales para frenar los suicidios, plantean Rajeev Radhakrishnan, de la estadounidense Universidad de Yale, y Chittaranjan Andarade, del indio Instituto Nacional de Salud Mental y Neurociencias, en el estudio “Suicide: An Indian Perspective” (Suicidio: Una perspectiva india), publicado en el Indian Journal of Psychiatry en 2012.

Suseel cree que se necesita un centro de manejo de crisis en todas las aldeas de Kerala. El año pasado, este estado tuvo la tercera mayor proporción de suicidios, 24,3 por cada 100.000 habitantes, después del norteño Sikkim y del sureño Tamil Nadu.

IPSNOTICIAS

domingo, 23 de febrero de 2014

Más de 32 millones de personas se quedaron sin hogar


Los desplazados en 2012 por fenómenos de la naturaleza son casi el doble que el año anterior. Afectaron a la población de 82 países. Las inundaciones en la India y Nigeria fueron las peores catástrofes, al desplazar a 13,2 millones de personas.

Desastres y catástrofes naturales: La causa de los desplazamientos y las migraciones del futuro.

A este nuevo tipo de migrantes se les conoce como “desplazados ambientales” y el motivo de su desalojo se explica por el resultado devastador que un fenómeno natural tiene sobre su territorio habitual de residencia. La localización de un asentamiento humano en una zona de riesgo (geológica) o donde acontecen episodios naturales extremos, puede traer consigo daños irreversibles para las viviendas, las infraestructuras o los equipamientos, dejando, muchas veces, una única vía de salida a sus habitantes: la migración.


¿POR QUÉ SUCEDE?

Siempre han acaecido fenómenos naturales devastadores, que han arrasado ciudades enteras y han producido miles de muertos y desplazados, pero hoy en día, a pesar del progreso humano, las cifras aumentan considerablemente, ¿a qué se debe?

El calentamiento del planeta, inducido por la acción antrópica, ha originado cambios en el sistema natural y sus dinámicas, suponiendo este hecho, mayores periodos de sequía, mayor número de incendios, erosión, desertificación y deforestación; lo que ha generado en hambrunas, enfermedades y exilios.

Además, el incremento poblacional, su localización en determinadas zonas geográficas (asentamientos precarios en zonas urbanas, deltas de los ríos, zonas costeras) han sido otros factores por los cuales se ha desplazado mayor número de personas, en caso de catástrofes naturales, afectando principalmente a países en vías de desarrollo y cuya población más vulnerable son los estratos sociales más pobres.


LAS CIFRAS

El número de desastres naturales se ha multiplicado por cuatro en las últimas décadas, dejando una media de 25 millones de desplazados anualmente. Los huracanes, inundaciones o terremotos y los desastres naturales son los que mayores consecuencias inmediatas tienen sobre la población.

Recientemente, el Consejo Noruego para Refugiados indicó que en 2008, hasta 20 millones de personas fueron desplazadas por la llegada repentina de desastres naturales inducidos por el clima.

Especialmente perjudicados se han visto los países del sudeste asiático y del centro de África, estando aquí el mayor número de desplazados y de muertos por causa de estos fenómenos.

En Europa, la cantidad de desplazados, el año pasado, es irrisoria. Sin embargo, países como Japón o Estados Unidos, se han visto considerablemente afectados.

En total, en 2012 y a escala planetaria, se movieron un total de 32,4 millones de personas, siendo el número de países con más de 50.000 personas desplazadas, superior a la veintena. China fue donde más gente se vio obligada a dejar su hogar.


TERREMOTOS

Se trata de un fenómeno natural de bajo nivel de ocurrencia, sin embargo, según su magnitud, sus consecuencias serán más voraces sobre el territorio afectado. También hay que tener en cuenta que puede ser más destructivo en áreas subdesarrolladas, sin organización social y económica que en países como Japón, por ejemplo, donde un terremoto de la misma intensidad apenas tiene consecuencias negativas en las infraestructuras del país y en la pérdida de vidas. Sobre este fenómeno también pesan denuncias que varios gobiernos y grupos hacen contra EEUU que esta bajo sospecha d manipular los desastres naturales a través de armas que modifican el clima y generan catástrofes.

El terremoto es el fenómeno que mayor número de muertos ha provocado a lo largo de la historia. En 2012 solo hubo dos grandes terremotos, pero que supusieron un buen número de desplazados. Ocurrió en Yunnan, China (185.000 desplazados) y en Filipinas (182.000 desplazados).


HURACANES

Azotan anualmente las costa este de los Estados Unidos, Centroamérica y el sudeste asiático, siendo un fenómeno natural bastante previsible y en el que se puede evitar gran número de muertes y de migrantes si se planifica adecuadamente. Por ejemplo, el paso del huracán Sandy, dejó en Cuba 350.000 personas desplazadas, mientras, en EEUU, la falta de organización ante la magnitud de la catástrofe dejó el doble de desplazados. El huracán Katrina, que asoló la zona de Nueva Orleans en 2005, causó el desplazamiento de 1,5 millones de personas y se calcula que unas 300.000 nunca regresaron a su lugar de origen.

Etiopía y la realidad que apenas conocemos


Los estereotipos son una trampa que desfigura la realidad. Etiopía, con una historia cargada de sufrimiento, es también y no en menor medida un país con una cultura milenaria y riquísima apenas reconocida. La imagen de las hambrunas apocalípticas, que han ocurrido hace ya más de veinte años, sigue determinando la percepción que se tiene del país. Y en cierto modo entorpeciendo su desarrollo, porque ni las miradas ni las inversiones suelen dirigirse a lugares que se consideran míseros e inseguros. Es una tremenda injusticia y un desprecio hacia los millones de personas que se levantan cada día para ir al trabajo, llevar a los hijos a la escuela y tratar de salir adelante. Para superarlo, además de su esfuerzo, basta con que queramos ver, que abandonemos la soberbia y tengamos la humildad de reconocer que hay muchas cosas que ignoramos del otro.
ADDIS ABEBA
Una ciudad como Addis Abeba, una espacio urbano desordenado, en construcción, trufado de rascacielos pegados a casuchas de barro a punto de caer, de niños cruzando avenidas con rebaños de cabras junto a tipos que se manejan con soltura en las redes sociales, eso te confunde. Y todo compartiendo espacio, el siglo XXI y la Edad Media al mismo tiempo. Es impactante la miseria y la enorme desigualdad. Pero es interesante descubrir la vida de la gente corriente y de una incipiente clase media que están emergiendo para levantar el país, a pesar de todas las dificultades, que son muchísimas, inimaginables muchas veces desde nuestra comodidad.
Las dos cara de la moneda
Es la expresión de la sangrante desigualdad en Etiopía. Son las dos caras de la moneda, sí, como lo son en nuestra sociedad desarrollada, pero en unas proporciones descomunales. Lo que no se puede creer es que sea una condena perpetua, hay que creer que los pueblos tienen capacidad para progresar. En todo Argentina no está tan lejana la explotación de los trabajadores, como tampoco el tráfico de esclavos en Estados Unidos. Un ejemplo de lo perniciosos que son los estereotipos. Tendemos a pensar que los africanos están incapacitados para mejorar sus condiciones de vida y que solo pueden desarrollarse los países con un poco mejor calidad de vida.
Abrir los ojos a la realidad
El propósito de este texto es resumir sobre Etiopía. Una país de pobreza extrema, que no se oculta ante el mundo pero si se hace invisible con el silencio de los medios internacionales que están mas preocupados por el nuevo pantalón de Brad Pitt que por los pibes que mueren de hambre. Este silencio es inmoralidad. Por eso es bueno apenas saber algo sobre los aspectos de la realidad más allá de nuestros países. Conocer gente que así como en estas latitudes también trabajan por un sueldo. Debemos interesarnos en esa otra cara para responder a preguntas que muchas veces nos hacemos sobre nuestra propia existencia. Sobre nuestra misión humana y sobre las diferencias que al parecer nos igualan con el resto del mundo explotado.
Gente como uno
Gente que, seguramente sin mala intención, se pregunta si es común ir bien vestido al colegio, o si se puede caminar por en otras parte del mundo sin temor a ser raptado o aniquilado por una bala asesina. Esta gente es como uno, solo que vive otros riesgos, y tiene otras herramientas para luchar contra la desidia que provoca la desigualdad. Aunque hoy estén olvidados por el mundo, es bueno debes en cuando recordar a la humanidad que Etiopía no es solo un nombre para canciones, sino que es un lugar donde el ser humano necesita ayuda.

Sigue incontenible el desplazamiento forzado en Colombia, advierte Defensoría del Pueblo


La Defensoría del Pueblo advirtió en las últimas horas que luego de 10 años de que la Corte Constitucional ordenara al Gobierno Nacional redoblar sus esfuerzos técnicos y financieros para aliviar la problemática de desplazamiento forzado, la situación sigue sin resolverse y se extiende a regiones como el Archipiélago de San Andrés.
Según el jefe de ese organismo Jorge Armando Otálora Gómez, el desplazamiento forzado persiste de manera sistemática a lo largo y ancho del país, tanto bajo la figura de desplazamientos individuales, así como los intraurbanos, ocurridos de manera recurrente especialmente en Medellín y Buenaventura, y aquellos de carácter masivo, que provocan el mayor impacto sobre las comunidades.
De hecho, subrayó, uno de los presuntos integrantes de las llamadas “bandas criminales” asesinado el miércoles en un corregimiento de Buenaventura, y quien según las autoridades fue identificado con el alias de “Tapia”, tenía antecedentes por desplazamiento forzado.
Según el defensor, de los 5.966.211 ciudadanos incluidos en el registro Nacional de Víctimas entre 1985 y 1 de diciembre de 2013, el 87 por ciento ha sido desplazado por el conflicto, esto es, 5.185.406, lo que significa que en promedio 21 colombianos sufren el desarraigo por cuenta de los grupos armados cada día.
Tras su visita a la isla de San Andrés, donde el fenómeno del desplazamiento está creciendo, el Defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, advirtió que a pesar de las múltiples advertencias que ha formulado la Defensoría del Pueblo, a través de su Sistemas de Alertas Tempranas (SAT), se siguen registrando eventos de desplazamiento por el accionar de los grupos armados ilegales que afectan a la población civil.
Otálora Gómez recordó que recientemente en los departamentos de Chocó, Antioquia, Cauca, Nariño y Valle se han registrado varios desplazamientos masivos por cuenta de los enfrentamientos entre grupos armados post-desmovilización de las autodefensas y guerrilleros que se disputan el control territorial para sus actividades ilícitas.
Para el Defensor resulta preocupante que después de que la Corte Constitucional le ordenara al Gobierno Nacional redoblar sus esfuerzos técnicos y financieros ante la grave situación de derechos humanos de la población desplazada, 10 años después no haya avances reveladores en la superación del Estado de Cosas Inconstitucional.
Incluso, la implementación de las políticas de prevención, protección y atención que se desprendieron de este marco legal no lograron los niveles de desarrollo administrativo y presupuestal que las hicieran eficaces, siendo un indicador de esto el que cada año, entre 1997 y 2003, fueran expulsadas de sus hogar esa causa del conflicto armado en promedio 385.414 personas.
Para avanzar en la superación de esta realidad, la Defensoría del Pueblo recomienda armonizar los desarrollos de la Ley 387 de 1997 (para la población desplazada) y la Sentencia T-025 de 2004 (y los autos de seguimiento) en materia de prevención, protección, retornos y estabilización socioeconómica y la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras.
De manera particular, considera necesario adelantar un trabajo interinstitucional que asegure la atención humanitaria para la reparación integral y la restitución de derechos territoriales de los pueblos indígenas y las comunidades negras.
Aportes de la Defensoría
Desde 2002, gracias al apoyo de la Embajada de Suecia, la Defensoría del Pueblo viene adelantando una estrategia de acompañamiento permanente a comunidades fuertemente afectadas por las distintas formas de violencia y en situación de desplazamiento con la creación de la figura del Defensor Comunitario, (actualmente 68) quienes como quijotes modernos llegan a las regiones más apartadas del país para contribuir a la prevención del desplazamiento y a fortalecer la presencia del Estado en zonas alejadas y aisladas geográficamente.
También el Defensor del Pueblo con apoyo de la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) ha creado las Casas de Derechos (actualmente funcionan en Soacha, Cundinamarca y Bello, Antioquia) como una estrategia de acercamiento con la comunidad, que fortalezca la presencia del Estado en barrios y zonas marginales donde se han reasentado las víctimas de desplazamiento, y que a la vez brinde las herramientas que fortalezcan el ejercicio de los Derechos Humanos. Allí las víctimas pueden encontrar la atención necesaria para realizar su queja y recibir atención de la oferta institucional existente, además recibir orientación y asesoría.