domingo, 23 de febrero de 2014

Los niños soldados, un tema olvidado por el mundo


No obstante los esfuerzos por la divulgación de los derechos de los niños, según un informe de la Asamblea General de la ONU, 50 grupos armados y ocho gobiernos reclutan a 300,000 menores de edad para que integren sus milicias en diversas actividades que van desde actividades domésticas hasta la esclavitud sexual. 

El tema de la explotación de menores ha recobrado el interés de la opinión pública debido al aumento de los conflictos armados en el mundo. Hoy ya no predominan las guerras entre los países, sino las acciones bélicas entre grupos armados. Los conflictos son ahora predominantemente de carácter religioso, étnico, o simplemente la búsqueda de dominio y poder. 

Según datos del Programa de Conflictos de la Universidad de Uppsala, si bien es cierto que desde el fin de la Guerra Fría, el número de las guerras entre Estados ha disminuido de 50 en 1990 a 35 en 2011, no ha pasado lo mismo con los conflictos intraestatales o menores. 

Estas guerras con menos de 1,000 muertos por días en el mundo constituyen el 65% de todos los enfrentamientos bélicos. 

Una de las razones de este aumento se encuentra en el cambio climático. Ya investigadores de la prestigiosa revista Science han asegurado que el aumento de las emisiones de los gases de efecto invernadero están afectando las tierras de cultivo, el acceso al agua potable, la pesca, el pastoreo. Todo esto crea mayores tensiones en el mundo. Y los menores de edad son uno de los grupos más vulnerables. 

Testimonio 

El español Chema Caballero, representante de Desarrollo y Educación Solidaria, es uno de los pocos que pueden dar su directo testimonio de la vida de estos menores explotados ya que ha trabajado directamente en la rehabilitación de niños en Sierra Leona. 

Caballero ha podido reconstruir  la vida de estos niños abusados que se encuentran en todo el mundo. No obstante, la mayoría se halla en África y Asia. Todo comienza con el reclutamiento que es generalmente forzado en las zonas de conflicto o simplemente son secuestrados de las manos de sus padres. 

Desde los 8 años, los infantes son utilizados en distintas tareas. Desde auxiliar de cocina, limpieza y si son niñas, las obligan a ser lavanderas hasta esclavas sexuales. Cuando ya tienen edad para ser soldados, comienza un "trabajo especial" para deshumanizar al infante. 

"Es un entrenamiento militar que contiene mucha violencia. Les castigan físicamente, les obligan a matar a sus compañeros cuando rompen alguna regla o intentan escaparse", señala Caballero en una entrevista dada a la página web "La Información". 

Estas escenas nos parecen hoy conocidas gracias a la película Diamantes Sangrientos que denuncia cómo se financia a través del comercio ilegal de diamantes en Occidente, las guerras entre grupos en Sierra Leona 

El trabajador social describe la brutalidad del sistema para que el niño desconozca a su familia de origen, los obligaba a asesinar a un hermano, primo, tío para terminar de romper ese especial vínculo. Sin familia, luego, el infante se vuelve más manipulable a las órdenes de su explotador. 

Incluso, Caballero tiene información de que antes de entrar en combate, sus superiores les obligan a inhalar una mezcla de pólvora con cocaína para convertirlos "en auténticas máquinas de matar".   Recuperación 

Aquellos que tienen suerte de salir de esa pesadilla, encuentran por delante un largo proceso de recuperación, pero que  nadie puede garantizar su éxito final. 

Para que pierdan la violencia que han interiorizado, los niños deben tener la seguridad necesaria para contar su historia, como parte de la misma terapia de las ONG. Algunos logran una plena reinserción a la vida civil hasta destacar como profesional. Pero en otros, aún pesa más el trauma de ser niños soldados. 

Al drama de los niños soldados no deben ser los peruanos indiferentes cuando en el VRAEM, Sendero Luminoso adoctrina a los menores y los fanatiza a corta edad. Su recuperación física y psicológica es una tarea de todos. 

Avances y retos 

La ONU impulsa que los países ratifiquen el protocolo facultativo de la Convención de Derechos del Niño sobre la participación de conflictos armados". En este documento se prohíbe que cualquier menor de 18 años participe en forma directa en acciones armadas. Además obliga a los Estados a impedir el reclutamiento de menores. El Estado también se vuelve responsable de la rehabilitación del niño movilizado. Organizaciones no gubernanmentales (ONG) como Amnistía Internacional y Save the Children buscan también que más países ratifiquen el protocolo. Ya 155 naciones han aprobado la medida. Sin embargo aún 22 no lo han firmado ni ratificado y 20 los que han firmado, pero aún no ratificado. En las últimas semanas, los gobiernos de Yemen, República Democrática de Congo y Somalia han acordado medidas para evitar el reclutamiento, castigos que llegan a la mutilación de los menores. Sin embargo, se conoce que estas salvajes prácticas siguen presentes en estos conflictos.    Debemos recordar que el futuro del mundo dependerá de cómo hoy educamos a nuestros niños. 

En el banquillo 

Save the Children señala que 19 países que siguen reclutando a menores como soldados, son Afganistán, Chad, Colombia, Costa de Marfil, Filipinas, India, Iraq, Líbano, Libia, Mali, Myanmar, Paquistán, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Sudán, Sudán del Sur, Siria, Tailandia y Yemen. 

"Conflictos como el de República Centroafricana (RCA) o Sudán del Sur han puesto en primera línea el drama del reclutamiento de niños como soldado", reza el comunicado. 

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